14 de julio de 2024 | 4:09

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España es el segundo país de la UE con mayor pobreza infantil

Niños se entretienen en un aula para menores de dos años

Jesús Carames

12 de junio de 2024 | 7:45 am

Un preocupante panorama

Según los datos más recientes de Eurostat para 2023, España se sitúa como el segundo país de la Unión Europea con mayor población infantil en riesgo de pobreza y exclusión social. Un alarmante 34,5% de los menores de 18 años en España están en esta situación, una cifra que supera en más de diez puntos la media europea, que se sitúa en el 24,7%. Este dato coloca a España solo por detrás de Rumanía, que encabeza la lista con un 39%.

Comparativa con otros países de la UE

El gráfico de Eurostat muestra cómo la pobreza infantil es una preocupación significativa en varios países de la Unión Europea. Después de Rumanía y España, Bulgaria presenta un 33,9% de menores en riesgo, seguida por Grecia e Italia con un 28,1% y 27,1% respectivamente. En contraste, países como Eslovenia (10,7%), Finlandia (13,8%) y los Países Bajos (14,3%) presentan los índices más bajos de pobreza infantil en la UE.

Factores y repercusiones

El alto índice de pobreza infantil en España refleja una serie de factores socioeconómicos, incluyendo el desempleo, la precariedad laboral y la insuficiencia de políticas públicas eficaces para la protección de los menores. La situación se agrava debido a las disparidades regionales y a la falta de acceso a servicios básicos como la educación y la sanidad.

La pobreza infantil tiene repercusiones graves y duraderas en el desarrollo de los niños, afectando su salud física y mental, su rendimiento académico y sus oportunidades futuras. Además, perpetúa el ciclo de la pobreza, creando barreras significativas para la movilidad social y el desarrollo económico del país.

Necesidad de acción urgente

La situación de la pobreza infantil en España requiere una respuesta urgente y coordinada. Es esencial que las políticas públicas se enfoquen en:

  • Mejorar el acceso a servicios esenciales como la educación, la salud y la alimentación.
  • Aumentar el apoyo a las familias en situación de vulnerabilidad, mediante ayudas económicas directas y programas de inserción laboral.
  • Implementar medidas para reducir la desigualdad, garantizando que todos los niños tengan las mismas oportunidades de desarrollo, independientemente de su entorno socioeconómico.

Conclusión

La posición de España como el segundo país con mayor pobreza infantil en la Unión Europea es una llamada de atención a la necesidad de tomar medidas concretas y efectivas para abordar esta problemática. La inversión en la infancia no solo es una cuestión de justicia social, sino también una inversión crucial para el futuro del país. La reducción de la pobreza infantil debe ser una prioridad en la agenda política para garantizar un desarrollo sostenible y equitativo para todos los ciudadanos.

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