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Adiós al hielo ártico: Un verano sin glaciares diez años antes de lo esperado

Jesús Carames

6 de junio de 2023 | 8:34 pm

A la velocidad con la que avanza el cambio climático, el Ártico podría quedar sin hielo en los veranos una década antes de lo previsto. Esto, según nuevas estimaciones publicadas por un equipo de investigación internacional, podría ser una realidad en 2030.

Un giro inesperado en el deshielo ártico

Según los cálculos de este equipo, el deshielo completo del océano Ártico durante el verano ocurrirá incluso «en los escenarios de bajas emisiones de gases de efecto invernadero». Los resultados de este estudio ponen de relieve los profundos impactos que las emisiones de gases de efecto invernadero están teniendo en el Ártico.

La capa de hielo del mar del norte ha estado disminuyendo durante décadas, y el ritmo de disminución se ha acelerado especialmente desde el año 2000. El calentamiento global impide que se congele tanto como debería, y lo funde más rápidamente.

Un verano que trae consecuencias inesperadas

Con cada año que pasa, las actividades económicas en las aguas del Ártico se multiplican, especialmente durante los meses de verano, cuando la superficie congelada alcanza su mínimo, normalmente en septiembre. La disminución del hielo incrementa los viajes de buques cargados de combustibles fósiles -gas y petróleo- que se extraen en los yacimientos árticos. La industria pesquera también se beneficia de esta situación, al igual que el transporte de mercancías a través de la Ruta del Paso del Norte, que ahorra muchas millas a los cargueros.

Sin embargo, esta situación tiene un lado oscuro. La investigación del grupo de científicos internacionales indica que, en unos pocos años, el equilibrio entre la extensión de mar helado invernal y el deshielo veraniego se romperá, dejando un océano sin hielo. Este cambio tendrá un impacto profundo en las sociedades humanas y los ecosistemas tanto en el propio Ártico como más allá.

Un futuro inevitable

Según los científicos, es inevitable que haya un periodo de tiempo en el que este mar estará completamente deshelado. «Es importante planificar y adaptarse a un Ártico sin hielo durante alguna parte del año en el futuro cercano», advierten.

Pero el problema no se limita a los meses de verano. Incluso cuando el Ártico se congela en invierno, lo hace de manera más débil, y ya no es impenetrable. En febrero de 2018 se registró la primera travesía comercial completa realizada en esa época del año sin necesidad de escolta rompehielos.

La causa clara: el efecto invernadero

La razón principal de este deshielo es, sin lugar a dudas, el efecto invernadero provocado por los gases emitidos por las actividades humanas. El estudio concluye que las contribuciones a este fenómeno por parte de los aerosoles o las causas naturales como la actividad solar o volcánica son mucho menores.

«Es otra evidencia de lo rápido que está avanzando el calentamiento global y de la aceleración de los impactos en el planeta que afectarán a las sociedades y economías globales», dice Pep Canadell, jefe del Centro de Ciencias del Clima CSIRO.

La situación es alarmante: indicador tras indicador planetario, caen nuevos récords. Los impactos se adelantan décadas antes de lo que se había predicho hace unos pocos años atrás. Parece que la despedida al hielo ártico en verano es inevitable y más cercana de lo que se pensaba. La pregunta es: ¿Estamos preparados para hacer frente a esta realidad?

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