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Josu Ternera y su confesión inédita: Las repercusiones del documental de Jordi Évole

Laura Rangel Ybarra

14 de septiembre de 2023 | 8:00 pm

No me llame Ternera: Confesiones que resucitan el pasado

José Antonio Urrutikoetxea, más conocido como Josu Ternera, exlíder de ETA, revoluciona la opinión pública al adjudicarse, en el documental «No me llame Ternera» dirigido por Jordi Évole, el asesinato de Víctor Legorburu en 1976, un suceso que, a pesar de su implicación, no le llevó al banquillo gracias a la Ley de Amnistía de 1977.

Las huellas de un crimen impune

En febrero de 1976, el alcalde de Galdakao, Víctor Legorburu, se convertía en una víctima más de ETA. Mientras se dirigía a su vehículo, fue emboscado y asesinado a tiros. El destino quiso que, a pesar de las pruebas y testimonios, la justicia nunca pusiera a Josu Ternera en el foco principal de la investigación.

Frustración judicial

Se procesó a varios miembros de ETA por el crimen, pero Ternera se mantuvo en las sombras. La Ley de Amnistía de 1977 cerraría las puertas a una posible condena, dejando en la impunidad acciones que marcaron a la sociedad española.

Más que un testimonio en pantalla

El documental, que se encuentra en el ojo del huracán mediático, trasciende al mostrar la confesión de Ternera y las reacciones de aquellos afectados directamente por el acto terrorista. El material se estrena en el Festival de Cine de San Sebastián, creando una oleada de controversia entre los asistentes y el público en general.

No es solo un documental; es el reflejo de heridas abiertas y el debate sobre la libertad de expresión versus el dolor de las víctimas.

Respuestas ante la polémica

Ante el aluvión de críticas y la petición de retirada del documental, José Luis Rebordinos, director del Festival de Cine de San Sebastián, ha respondido defendiendo el contenido de la película. No se trata de una apología a ETA ni de blanquear su historia, según Rebordinos, sino de mostrar una realidad que, guste o no, forma parte del tejido histórico de España.

Un retrato de la realidad, sin filtros

Rebordinos es enfático al declarar que la cinta «arranca con una víctima y acaba con una víctima», destacando la naturaleza objetiva y cruda de la producción. Además, critica a quienes condenan sin haberla visto, tachándolos de falta de rigor intelectual.

La aparición de «No me llame Ternera» en el panorama cinematográfico no solo ha rescatado un episodio oscuro de la historia de España sino que ha generado un debate necesario sobre memoria, justicia y libertad de expresión. La confesión de Josu Ternera se convierte en el epicentro de una discusión que, más allá del cine, interpela a la sociedad sobre cómo abordar y comprender su pasado reciente.

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