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TSMC ante una invasión China de Taiwan piensa desactivar en remoto la fabricación de chips

María José Gonzalez

21 de mayo de 2024 | 6:02 pm

La posibilidad de una invasión china a Taiwán ha suscitado preocupaciones significativas en la comunidad internacional, especialmente en lo que respecta a la producción de semiconductores. Taiwan Semiconductor Manufacturing Co (TSMC) y su proveedor de maquinaria ASML han desarrollado un plan para enfrentar esta amenaza: la desactivación remota de sus sofisticadas máquinas de fabricación de chips en caso de una invasión. Esta medida busca asegurar que la tecnología crítica no caiga en manos chinas y proteger la seguridad económica y tecnológica global.

La tecnología detrás de la defensa

TSMC, el mayor fabricante de semiconductores del mundo, depende en gran medida de las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV) de ASML. Estas máquinas, valoradas en más de 200 millones de euros cada una, utilizan ondas de luz de alta frecuencia para imprimir los transistores de microchips más pequeños existentes, cruciales para aplicaciones de inteligencia artificial y militares.

ASML, con sede en Veldhoven, Países Bajos, es el único fabricante de estas máquinas en el mundo. Su tecnología ha sido objeto de intervenciones gubernamentales destinadas a evitar que caiga en manos equivocadas. De hecho, los Países Bajos prohíben la venta de estas máquinas a China debido a las preocupaciones de Estados Unidos sobre la ventaja competitiva que podrían proporcionar en la guerra global de chips.

Plan de desactivación remota

Ante la amenaza de una invasión china, ASML y TSMC han implementado un sistema de desactivación remota para sus máquinas EUV. Este «interruptor de apagado» puede activarse de forma remota para inutilizar las máquinas en caso de una emergencia militar. Esta capacidad de desactivación es parte del servicio regular y las actualizaciones que ASML proporciona a sus clientes, asegurando que la maquinaria no funcione sin la intervención de ASML.

La importancia de este sistema es crucial, dado que alrededor del 90% de los chips más avanzados del mundo se fabrican en Taiwán. La capacidad de desactivar estas máquinas protegería a TSMC y a la industria tecnológica global de posibles interrupciones causadas por un conflicto armado.

Impacto y reacciones internacionales

La comunidad internacional ha reaccionado con medidas para contrarrestar la amenaza potencial. El Congreso de Estados Unidos aprobó recientemente 8 mil millones de dólares en ayuda para fortalecer las defensas de Taiwán, y la administración Biden está impulsando la producción de semiconductores en suelo estadounidense con 39 mil millones de dólares en subvenciones a los fabricantes de chips.

Mientras tanto, la Unión Europea y otros aliados también están tomando medidas para diversificar sus fuentes de semiconductores y reducir su dependencia de Asia. ASML, por su parte, ha suspendido las exportaciones de sus máquinas de chips más avanzadas a China, alineándose con las restricciones impuestas por el gobierno de los Países Bajos y las solicitudes de Estados Unidos.

La situación es particularmente tensa debido a los esfuerzos de autarquía tecnológica de China. Beijing ha priorizado la autosuficiencia tecnológica, respaldando los esfuerzos de Huawei y otros para avanzar en el diseño y la fabricación de chips domésticos. Sin embargo, las restricciones y la falta de acceso a las tecnologías más avanzadas de ASML dificultan estos avances.

El futuro de TSMC y la industria de semiconductores

El presidente de TSMC, Mark Liu, ha señalado que cualquier intento de controlar TSMC por la fuerza resultaría en la inutilización de sus fábricas. «Nadie puede controlar TSMC por la fuerza,» afirmó Liu en una entrevista, subrayando la capacidad de la empresa para desactivar sus operaciones en caso de invasión.

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