Bilbao

Bilbao se queda sin discotecas

La noche tal y como se conocía en los 80 y 90 cambia por completo su decorado y sus gentes

El ambiente de discotecas que se instaló en los 80 y 90 en Bilbao comienza a desaparecer. El último gran golpe ha sido con el cierre de Crystal, la mítica discoteca que reunía a la gente más selecta hace casi 40 años. Aunque ya caminaba irreversiblemente a su final, los efectos de la pandemia han sido la puntilla para uno de los locales con mayor historia del Botxo.

La noche ya no se entiende como antes, cuando se veía a las gentes más elegantes de la sociedad. Conocidos actores, modelos se dejaban ver en las noches de Crystal, con música en directo y hasta una boutique en su interior para hacer compras. El concepto ir de discotecas ha cambiado.

Discoteca Crytal
La discoteca Crystal cierra

Las discotecas ochenteras en decadencia

Abierto a comienzos de la década de los 80, el Crystal reunía lo mejor de los clubs neoyorquinos. Glamour, un público de mediana edad compuesto por mucha modelo, diseñador y artista y una excelente banda sonora de funky y sonidos new romantics a cargo de Manu.

Decorado en la obligada combinación de cemento, metal y colores rosas y grises propios de la modernidad de la época, era el paso previo para subir al Yoko Lennon’s a rematar la noche. Durante un tiempo, dentro tuvo su propia boutique para comprar complementos y ropa de importación a altas horas de la noche.

Crystal cambió de dueño y la pandemia hizo el resto

Como suele ocurrir en muchos negocios nocturnos que son llevados por un matrimonio, la noche cansa y desgasta y Crystal terminó pasando por otras manos. Al principio siguió conservando el neón rosa en la fachada aunque la nueva gerencia empezó a programar espectáculos de transformismo, primero, y sesiones para adolescentes adictos al Fotolog, después.

Crystal dejó de ser una de las discotecas de referencia, por lo que sus dueños trataron de cambiar la situación. Pasó a llamarse La Bola de Cristal Latina y por las tardes ofrecía bailes para jubilados mientras que por las noches perreo típico actual para público latino donde se sorteban regalos entre los asistentes. Pero el negocio no remontó y fue bajando la afluencia de público. Hasta que la pandemia lo ha sentenciado.

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