Bilbao

El asesino de gays de Bilbao daba a sus víctimas el biberón

Se movía por ambientes turbios de droga en la zona mediterránea

GHB, éxtasis líquido, G, biberones… Todos esos nombres señalan lo mismo, una de las drogas de diseño prohibida desde finales del pasado siglo tras causar varias muertes en Estados Unidos. El GHB es, según las investigaciones de la Ertzaintza, la sustancia empleada por Nelson, el hombre investigado por la muerte de cuatro personas en Bilbao, en sus contactos realizados a través de una aplicación de citas para homosexuales. Es también el arma de sumisión química para anular la voluntad de las víctimas más empleada en nuestro país, por delante de la burundanga.

Fuentes policiales explican cómo funciona el circuito clandestino de GHB en nuestro país, centrado en grandes ciudades y ambientes homosexuales. “Al principio se utilizaba con fines recreativos y sexuales, porque el GHB, tomado a pequeñísimas dosis, produce efectos relajantes y vasodilatadores”. El problema es que, desde hace varios años, el GHB se está usando cada vez más como arma de sumisión química para anular la voluntad de las víctimas y robarles sus posesiones, sus tarjetas de crédito… Muchas de las víctimas, además, no denuncian el delito por vergüenza u otros motivos personales.

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Unas gotas es suficiente

“Basta con echar a la bebida unas gotas de GHB, que son transparentes y no huelen, para lograr anular la voluntad de una persona”, subrayan fuentes policiales especialistas en la lucha contra las drogas de diseño. Grupos de chaperos, estafadores y delincuentes en general lo usan para someter a sus víctimas y desvalijarlas. En ocasiones, como ocurrió en el hotel Palace de Madrid el pasado 30 de octubre, la víctima, exconsejero de la compañía de Astilleros Barreras, en Vigo, murió por una sobredosis que le dieron dos de esos delincuentes, actualmente en prisión por homicidio, robo con violencia y estafa.

“El tráfico de GHB se realiza en pequeños grupos, pero está cada vez más en alza en España y la Unión Europea”, admiten fuentes policiales. De hecho, la Policía Nacional ya ha llevado a cabo varias investigaciones a nivel europeo de las que concluyen que el llamado éxtasis líquido se vende por Internet y que puede comprarse fácilmente y con una coartada legal: para usarlo como fertilizante para plantas o limpiallantas de coches. Páginas web ubicadas en países como Holanda venden esos productos en grandes cantidades por un precio de “unos cien euros el litro”.

Biberones a 2.000 €

Posteriormente, ya en la calle, la droga se vende en “pipetas” al estilo de los jarabes infantiles, que en el argot se conocen como “biberones”. Tienen una capacidad de unos 20 centilitros y un precio cercano a los 2.000 euros, según fuentes policiales.

Hay otro circuito para conseguir GHB en España, mucho más sencillo que el que hay que seguir para lograr la otra gran droga de sumisión química, la burundanga. Todo, gracias a una laguna legal. En nuestro país se puede comprar libremente GHL, el precursor del GHB. Cuando se toma GHL, nuestro organismo produce una serie de reacciones químicas que lo convierten en GHB, de forma que no es necesario comprar la droga prohibida. Y también es mucho menos arriesgado. La sanción por comprar GHL en España es la misma, explican fuentes de la lucha contra las drogas de sumisión química, “la misma que si compramos o vendemos carne en mal estado o lejía de contrabando; no se castiga como tráfico de drogas”.

El problema es que el GHB tarda más tiempo en eliminarse del organismo que la burundanga, que desaparece a las seis horas y se convierte en indetectable.

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