19 de junio de 2024 | 6:50

Bilbao

Potear y cantar: la preciosa tradición de las siete calles de Bilbao

María José Gonzalez

21 de octubre de 2023 | 3:32 pm

Bilbao. Una simple palabra que evoca imágenes de cultura rica, tradición y calles llenas de vida. Esta ciudad no es solo un lugar en el mapa; es un sentimiento, una experiencia que te envuelve desde el momento en que pones un pie en sus históricas calles. Pero, ¿qué hace que Bilbao sea tan especial? ¿Será acaso el inconfundible aroma a pintxos y vinos en el aire? ¿O la magia que se siente al pasear por sus calles y encontrarte con viejos amigos?

La tradición de «ir de potes»

«Ir de potes«. Una frase que, para el forastero, puede no decir mucho, pero para el bilbaíno representa toda una tradición. Imagina esto: sales de casa sin un plan específico, solo con la intención de tomar un vino y un pintxo. Pero, de repente, te encuentras con amigos, viejos conocidos, e incluso con personas que no veías desde hace años. Lo que empezó como un plan tranquilo se convierte en una fiesta improvisada en medio de la calle.

Las bilbainadas: eco de tiempos pasados

Y mientras disfrutas de esos encuentros inesperados, el aire se llena de música. No cualquier música, sino las bilbainadas, canciones que narran historias de amor, tradición y la vida diaria de Bilbao. Estas melodías, que han sido transmitidas de generación en generación, son el alma de la ciudad. Son un recordatorio de cómo era la vida hace 100 años, cuando el legendario otxote sietecallero, con el incomparable Patxolo Zarate como solista, deleitaba a propios y extraños con sus interpretaciones.

El legado de Bilbao

Pero, más allá de la música y la gastronomía, lo que realmente hace especial a Bilbao es su gente. Son los abuelos que cuentan historias de antaño, los jóvenes que mantienen vivas las tradiciones y, por supuesto, las nuevas generaciones que aportan frescura y modernidad a la ciudad. Es esa combinación única de respeto por el pasado y mirada hacia el futuro lo que ha hecho de Bilbao un lugar inigualable.

A veces me pregunto, ¿cómo sería nuestra vida sin esos encuentros inesperados? ¿Sin esas tardes de risas, pintxos y buen vino? ¿Sin las melodías que nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos?

Conclusión

En definitiva, Bilbao no es solo una ciudad; es un estilo de vida. Es la suma de sus calles, su historia, su música y, sobre todo, su gente. Es ese sentimiento de pertenencia y orgullo que se siente al decir: «Soy de Bilbao». Y si alguna vez tienes la oportunidad de visitar esta maravillosa ciudad, te invito a que te dejes llevar, a que vivas Bilbao en su máxima expresión. Porque, al final del día, Bilbao no es algo que se explique; es algo que se vive. ¡Te esperamos con los brazos abiertos!

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