13 de junio de 2024 | 11:50

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La caída en picado de Iker Muniain

Mairenis Gómez

22 de mayo de 2024 | 4:00 pm

El recorrido de un ídolo del Athletic Club hasta su declive bajo la gestión de Ernesto Valverde

Cuando uno piensa en el Athletic Club de Bilbao, es inevitable evocar el nombre de Iker Muniain. Su carrera ha sido un reflejo de la pasión y el compromiso que caracterizan al equipo. Sin embargo, su trayectoria ha sido testigo de altibajos, y su historia reciente está marcada por el contraste entre dos entrenadores, Marcelino García Toral y Ernesto Valverde.

Marcelino: el renacer de un líder bajo una visión clarividente

Marcelino García Toral, el ‘orador de Careñes’, llegó al Athletic con una misión clara, revivir a un equipo que necesitaba volver a soñar. Con su enfoque táctico y motivacional, elevó a Muniain a niveles insospechados. Bajo su dirección, Iker se convirtió en un jugador clave, demostrando su habilidad para crear juego y liderar el ataque desde la media punta. La confianza depositada en él se traducía en cada pase, en cada jugada que hilvanaba con maestría.

Incluso, la llegada de Marcelino fue un soplo de aire fresco para el Athletic. Con su «clarividencia» en el campo, el equipo alcanzó la final de la Copa del Rey, un logro que resonó en toda Bizkaia. La afición veía en Muniain a su capitán, a su referente, y Marcelino fue el arquitecto de esta transformación.

La caída: Valverde y el desmoronamiento de un ídolo

Ernesto Valverde, conocido como ‘Txingurri’, regresó al Athletic con una visión distinta. La relación entre Valverde y Muniain se deterioró rápidamente. Lo que había sido un renacimiento bajo Marcelino se convirtió en una lucha constante bajo Valverde. La decisión de relegar a Iker al banquillo fue un golpe duro no solo para el jugador, sino para toda la afición que lo había visto crecer y brillar en San Mamés.

Incluso, Valverde, en su intento de rejuvenecer el equipo, comenzó a priorizar a otros jugadores como Nico Williams, Iñaki Williams, Oihan Sancet y Alex Berenguer. Cada decisión parecía una afrenta directa a Muniain, quien veía cómo su rol en el equipo se desvanecía. A pesar de su profesionalismo, la frustración era palpable. No era solo una cuestión de rendimiento, sino de identidad y pertenencia.

El desmantelamiento del legado de Muniain bajo la gestión de Valverde

La gestión de Valverde se vio marcada por una «gota malaya», un proceso lento pero constante de desmantelamiento del legado de Muniain. Cada partido en el que Iker no participaba era un recordatorio de que su tiempo en el club que tanto amaba estaba llegando a su fin.

El adiós: un final anunciado en San Mamés

Ahora, la despedida de Iker Muniain del Athletic Club fue un momento cargado de emociones encontradas. En su último partido en San Mamés, Valverde tomó la decisión final de sustituirlo en el minuto 63. La ovación de la afición fue ensordecedora, un reconocimiento a los años de entrega y pasión que Iker había mostrado en el campo.

Este final, aunque esperado, no fue menos doloroso. Para muchos seguidores, la salida de Muniain simboliza más que la partida de un jugador; es el cierre de un capítulo lleno de momentos gloriosos y desilusiones. La «multiplicación de los pases y los goles» que caracterizaron su carrera quedará en la memoria de todos los que lo vieron jugar.

El legado eterno de Iker Muniain en el corazón del Athletic Club

Sin duda, Iker Muniain se despide con la cabeza alta, consciente de haber dado todo por su equipo. Aunque su camino en el Athletic termine aquí, su legado perdurará en la historia del club. Los aficionados siempre recordarán al capitán que, con su brazalete zuria, gorria e ikurriña, lideró al equipo con valentía y corazón.

En la vida, como en el fútbol, hay momentos de gloria y de caída. Para Iker Muniain, esta etapa en el Athletic ha llegado a su fin, pero su influencia y recuerdo permanecerán en cada rincón de San Mamés y en los corazones de los seguidores del Athletic Club.

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