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Francia aprieta a las grandes multinacionales en su lucha contra la inflación alimentaria

Jesús Carames

2 de septiembre de 2023 | 12:45 pm

El Gobierno galo ha decidido tomar medidas drásticas para combatir el alza desenfrenada de los precios. Sin embargo, la resistencia de algunas multinacionales podría complicar este proceso.

Congelación de precios: Un pacto esperado

En un contexto de inflación acelerada, Francia ha iniciado una estrategia de contención de precios. El acuerdo, respaldado por numerosos productores y distribuidores, congelará los costes de hasta 5.000 productos en los supermercados. Una medida que, sin duda, busca aliviar el bolsillo de los consumidores franceses.

Bruno Le Maire, ministro francés de Finanzas, destacó que esta medida busca frenar la espiral de inflación alimentaria. Aunque reconoció que algunos precios han comenzado a disminuir, alegó que no se ha reflejado proporcionalmente en las tiendas, especialmente considerando la caída de los costos de las materias primas.

Las grandes multinacionales en el punto de mira

No todas las grandes empresas han mostrado su apoyo a este pacto. Nestlé, Unilever y PepsiCo han sido señaladas directamente por el ministro galo por su falta de cooperación. Pese a haber logrado el respaldo de 75 importantes productores y distribuidores, Le Maire insistió en que estas empresas podrían contribuir de manera más efectiva.

La postura del gobierno francés es clara. La confianza hacia las empresas es vital, pero el control y la vigilancia para garantizar el cumplimiento de los compromisos son aún más cruciales. De hecho, se espera un incremento en la cantidad de productos cuyos precios no subirán o incluso disminuirán.

¿Qué sigue en la agenda francesa?

El futuro de los precios en 2024 ya está en discusión. Las negociaciones entre fabricantes y distribuidores, que normalmente tienen lugar en primavera, se adelantarán a septiembre. Esta decisión pretende anticiparse varios meses para revisar y aprobar una normativa legislativa que regule adecuadamente la situación.

El objetivo principal del gobierno galo es reducir el costo de los alimentos y otros bienes esenciales. Sin embargo, los minoristas ya han alertado sobre una reducción en las compras de estos productos por parte de los consumidores, atribuyéndolo al elevado costo de vida en Francia.

La tasa inflacionaria sigue siendo motivo de preocupación. Los datos de agosto reflejan un aumento, situando la tasa de inflación en un 4,8% y, en el caso de los alimentos, el aumento ha sido del 11,1%. Estas cifras ponen en evidencia la urgencia de implementar medidas que contrarresten estos crecimientos.

En resumen, Francia enfrenta un reto monumental en su lucha contra la inflación. La colaboración de productores, distribuidores y, especialmente, de grandes multinacionales será crucial para determinar el éxito de estas medidas. El camino es incierto, pero la determinación del gobierno galo es innegable. Solo el tiempo dirá si sus estrategias rendirán los frutos deseados.

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