22 de mayo de 2024 | 4:34

Bilbao

Aeropuerto de Bilbao espera el avión militar que trae a Alex García

Jesús Carames

21 de abril de 2024 | 7:40 am

En un esfuerzo coordinado que muestra la capacidad de respuesta de España ante emergencias médicas internacionales, un avión medicalizado del Ejército del Aire ha repatriado a un ciudadano vasco gravemente enfermo desde Bangkok, Tailandia. Este operativo destaca no sólo por su complejidad logística sino también por el drama humano que subyace a la urgencia de la intervención.

Desde la capital tailandesa, la aeronave partió con destino a Bilbao, llevando a bordo al paciente, Alexander García Galas, de 36 años, quien sufre de una pancreatitis severa complicada con neumonía y otros problemas de salud críticos. La situación de García es un recordatorio sombrío de cómo un diagnóstico inadecuado y las complicaciones subsiguientes pueden escalar hasta convertirse en una carrera contra el tiempo para salvar una vida.

Un diagnóstico fallido y un viaje torcido

Todo comenzó cuando García, antes de viajar a Tailandia con su esposa, fue diagnosticado erróneamente con un problema gastrointestinal menor. Sin embargo, poco después de llegar a Bangkok, se encontró luchando por su vida en una unidad de cuidados intensivos, enfrentando una pancreatitis necrotizante de origen biliar. Lo que fue inicialmente descartado como simple malestar se reveló como una condición médica grave que deterioró rápidamente su salud.

La intervención del ejército del aire en un rescate por etapas

La operación de rescate, denominada «Operación Azeri», no solo fue un reflejo de la eficacia y el compromiso de las autoridades españolas, sino también del dolor y la lucha de una familia que tuvo que navegar por un sistema de salud extranjero en circunstancias extremadamente adversas. El Ministerio de Defensa, respondiendo a la gravedad de la situación, desplegó un equipo médico especializado a Bangkok para estabilizar y eventualmente trasladar a García de regreso a España.

El vuelo de repatriación fue meticulosamente organizado para garantizar la estabilidad médica de García durante las doce horas de vuelo. Equipado con tecnología de punta y personal médico del Ejército, el avión fue transformado en una unidad de cuidados intensivos voladora, capaz de manejar las complicaciones más imprevistas.

Los desafíos médicos y logísticos

Las complicaciones de salud de García incluían no solo la pancreatitis y la neumonía, sino también el riesgo de hemorragia interna severa, lo que requería un monitoreo constante y capacidades médicas avanzadas a bordo. Esta situación fue manejada por un equipo compuesto por cinco médicos y cuatro enfermeros militares, quienes trabajaron incansablemente para mantenerlo estable.

La madre y la cuñada de García, que acompañaron en el vuelo, junto con el equipo médico, fueron testigos de la angustiosa pero necesaria lucha por mantenerlo vivo. Las condiciones en el avión estaban lejos de ser ideales, pero la profesionalidad y el humanismo del equipo médico aseguraron que García recibiera la mejor atención posible en las circunstancias.

La llegada a Bilbao

Tras su llegada a Bilbao, García fue trasladado al Hospital de Cruces en Barakaldo, donde seguirá recibiendo tratamiento médico intensivo. Este hospital es conocido por su excelencia en el tratamiento de condiciones complejas como la que García enfrenta, y se espera que bajo su cuidado, pueda finalmente comenzar a recuperarse de manera significativa.

Reflexión sobre la cooperación internacional y la solidaridad

Este incidente subraya la importancia de la cooperación internacional en la gestión de emergencias médicas y la solidaridad que países y comunidades pueden brindar en momentos de necesidad. La capacidad de España para movilizar recursos a través de fronteras en respuesta a la situación crítica de un ciudadano es una poderosa demostración del valor de la vida humana en la política exterior y las operaciones de emergencia del país.

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