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Bizkaia

El Sahara en Kutxabank: Salud de empleados y clientes en riesgo

Jesús Carames

24 de junio de 2023 | 9:33 pm

Dentro de las impecables oficinas de Kutxabank, la estabilidad y calma que caracterizan al sector bancario se ven amenazadas. No por las fluctuaciones del mercado o la incertidumbre económica, sino por un enemigo mucho más mundano y sofocante: el calor.

El desierto en la oficina

La primera impresión de entrar en una de las oficinas de Kutxabank durante estos días es la de cruzar el umbral de un desierto. Temperaturas que superan los 26 grados centígrados son la norma, algo que en el sector de los servicios y la atención al cliente es, cuanto menos, desconcertante. Hay testimonios que aseguran que la temperatura en algún momento ha superado los 28 grados.

Los empleados, lejos de encontrar alivio en sus puestos de trabajo, parecen emular la figura del beduino en medio de un tormento de arena. Las condiciones laborales, estrictamente reglamentadas, parecen saltar por la ventana junto con las ráfagas de aire caliente.

Un problema añadido para los clientes

Pero no solo los empleados sufren. Los clientes, buscando asesoramiento financiero o aclarar sus dudas, se encuentran con un ambiente más parecido al desierto que a un banco. Preguntas sobre la regulación de la temperatura son metidas con calzador entre cuestiones sobre cuentas corrientes y fondos de inversión.

El desconocimiento o quizás el temor a represalias de los superiores, convierte a los trabajadores en figuras impotentes frente a la preocupación de los clientes. La satisfacción del cliente, uno de los pilares de cualquier empresa de servicios, se derrite como un helado bajo el sol del mediodía.

Condiciones laborales al rojo vivo

Los problemas de temperatura en las oficinas de Kutxabank no son solo un inconveniente, sino una infracción seria de las condiciones de trabajo. Existen regulaciones que limitan la temperatura máxima permitida en un lugar de trabajo, normas que se están quebrantando.

El riesgo para la salud de los trabajadores y clientes es real y tangible. Fatiga, mareos, o incluso golpes de calor son amenazas latentes en esta sauna financiero.

Kutxabank en el punto de mira

Uno se pregunta, ¿acaso Kutxabank desconoce la situación? Difícil de creer. Aunque la confidencialidad de los empleados nos impide especificar cuáles oficinas están siendo más afectadas, es imperativo que se tomen medidas correctoras inmediatas para resolver la situación de riesgo.

Hacia una solución fresca

Es hora de que Kutxabank actúe, que reemplace este desierto por un oasis de frescura y bienestar para empleados y clientes por igual. Ya sea a través de un mantenimiento de los sistemas de climatización, o incluso la adquisición de nuevos equipos, las acciones son necesarias y urgentes.

Los empleados de Kutxabank, así como sus clientes, no deberían tener que soportar un clima de trabajo infernal. Es hora de que la institución financiera vuelva a ser un faro de estabilidad y seguridad, no solo financiera, sino también climática. Es hora de dejar atrás el Sahara y volver a la oficina. Es hora de que Kutxabank recupere su frescura.

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