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Empate agónico del Athletic para aferrarse a Europa

Mairenis Gómez

29 de octubre de 2023 | 8:34 pm

El fútbol, ese hermoso arte impredecible. San Mamés volvía a ser el escenario de uno de esos duelos que dejan huella, que son contados a las futuras generaciones como leyendas vividas. La jornada 11 de LaLiga nos regaló un duelo vibrante, cargado de emociones y, por qué no decirlo, con el corazón en un puño.

Un inicio lleno de promesas

Desde el pitido inicial, se percibió que este no sería un partido más. Los dos equipos tienen historia, trayectoria, y esa mezcla de juventud y experiencia que hace que los encuentros se vivan al límite. Sin embargo, el Athletic fue el primero en dar un golpe sobre la mesa. De Marcos abrió el marcador en el minuto 32 del primer tiempo. ¿Quién lo diría? El jugador, cuya carrera ha sido una montaña rusa de emociones, nos recordó esa sensación de volar. Como cuando encuentras dinero olvidado en un pantalón. Ese gol fue eso, un billete olvidado.

La reacción naranjera

¿Y Valencia? Pues no se quedó atrás. Esa es la belleza del fútbol, ¿verdad? Un equipo puede dominar, tener el control, pero en un parpadeo, todo cambia. Fran Pérez niveló la balanza en el minuto 17 del segundo tiempo. Y por si eso no fuera suficiente, Hugo Duro puso el 2-1 solo seis minutos después. Podríamos decir que fue como un golpe de realidad para los leones. Como cuando piensas que has terminado de lavar los platos y te das cuenta de que olvidaste una olla. Ese fue el segundo gol del Valencia.

La magia del tiempo añadido

Pero, ¿saben lo hermoso del fútbol? Nunca termina hasta que realmente termina. Berenguer se vistió de héroe en el minuto 97. Sí, 45+7 del segundo tiempo. Su tanto no solo salvó un punto sino también el orgullo. Fue esa sorpresa, ese giro inesperado al final de una película que creías predecible.

El pulso detrás de las redes

Sin embargo, no podemos dejar de lado a las individualidades. El guardameta del Valencia, sin duda, fue la figura. Paradas impresionantes, reflejos que parecían de otro mundo. Y el Athletic, a pesar de salvar el punto, mostró una defensa algo vulnerable. No fue su mejor día, pero aún así, supieron responder cuando más importaba.

En resumen

El 2-2 entre Valencia y Athletic en San Mamés no fue solo un partido más de fútbol. Fue una montaña rusa de emociones, un recordatorio de por qué amamos este deporte. Y sí, el Athletic salvó los muebles gracias a Berenguer, pero ambos equipos demostraron pasión, garra y corazón. Porque al final del día, eso es lo que realmente importa en el fútbol: la pasión con la que se juega. Y en San Mamés, esa pasión estuvo presente desde el primer minuto hasta el último. Sin duda, un encuentro para el recuerdo. Y tú, ¿estás listo para la próxima jornada? Porque promete ser igual de emocionante.

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