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Bilbao

Zorrotzaurre modelo de adaptación climática de Bilbao admirado por la UE

isla de Zorrotzaurre

Jesús Carames

12 de septiembre de 2023 | 9:00 am

Bilbao no solo se presenta como un enclave cultural, sino que también se erige como el ejemplo de cómo las ciudades deben enfrentar los desafíos del cambio climático. Zorrotzaurre, un proyecto de regeneración urbana, es ahora el paradigma de adaptación climática reconocido por la Comisión Europea.

Zorrotzaurre: de península a isla

La transformación de esta región en Bilbao no solo ha sido estética o estructural, sino funcional. Las decisiones tomadas para convertir la península en isla – como la apertura del canal de Deusto, la construcción de un muro protector y espacios verdes absorbentes – buscan enfrentar los posibles desafíos climáticos, principalmente las inundaciones.

Colaboración Público-Privada: el camino a seguir

La ONU lleva años destacando la importancia de la colaboración entre administraciones y empresas. En Zorrotzaurre, la alianza entre entidades públicas y privadas ha sido esencial. Juntas, controlan alrededor del 75% del suelo, lo que facilita la implementación de medidas efectivas.

Un plan integral y humano

No solo se trata de afrontar desafíos medioambientales. La sostenibilidad, para ser verdadera, debe ser cuádruple: medioambiental, social, económica y cultural. Zorrotzaurre busca ser un espacio integrador para vivir, trabajar y disfrutar. Desde áreas verdes hasta viviendas accesibles y espacios de trabajo no contaminantes, el plan es humanista.

Anticipación y liderazgo: Euskadi en el panorama europeo

Más allá de Zorrotzaurre, Euskadi se ha establecido como líder en adaptación climática. En 2022, la UE seleccionó a Euskadi como región referente en adaptación y resiliencia. Las políticas de adaptación y mitigación, especialmente a nivel local, son un reflejo de su compromiso.

Adicionalmente, el proyecto Urban Kima 2050, con una financiación compartida con la UE, muestra el enfoque proactivo de la región.

Otros ejemplos europeos de adaptación

Aunque Zorrotzaurre lidera la lista, hay otros proyectos destacados en Europa. En Botkyrka, Suecia, se buscan soluciones para combatir las olas de calor. Basilea destaca con sus techos verdes, mientras que Isola Vicentina implementa políticas avanzadas de gestión de agua. Alemania, por su parte, se centra en el control de la propagación de mosquitos.

Reflexión final

El cambio climático es una realidad innegable y los desafíos que presenta requieren soluciones innovadoras y proactivas. Zorrotzaurre en Bilbao es un testimonio de cómo una combinación de visión, colaboración y acción puede llevar a la creación de espacios urbanos sostenibles y adaptativos. Mientras que el mundo enfrenta el aumento de temperaturas, precipitaciones extremas y otros fenómenos, tener ejemplos como Zorrotzaurre se vuelve esencial para inspirar y guiar a otras regiones en sus propios esfuerzos de adaptación.

Zorrotzaurre: Más que una solución, un modelo a seguir

La magnitud del cambio climático se siente en cada rincón del planeta. Sin embargo, la respuesta no siempre se encuentra en medidas de gran envergadura. A veces, se trata de acciones integradas, sostenibles y bien planificadas, como el caso de Zorrotzaurre en Bilbao.

Lo local influye en lo global

Aunque Zorrotzaurre sea un ejemplo concreto en Euskadi, su impacto y relevancia trascienden fronteras. La operación urbanística de la península ha demostrado que el trabajo local tiene un poder significativo para impulsar un cambio a nivel global. Y es que, para enfrentar los desafíos climáticos, se requiere no solo de iniciativas gubernamentales y grandes corporaciones, sino también de comunidades y proyectos específicos que, como Zorrotzaurre, se enfrentan al problema desde una perspectiva humana y sostenible.

Integrando la comunidad en la adaptación climática

Uno de los pilares del éxito de Zorrotzaurre es su enfoque en la integración comunitaria. Las personas que viven y trabajan en la zona son participantes activos en las soluciones propuestas. Se han realizado consultas públicas, reuniones y talleres para recoger opiniones, preocupaciones y propuestas. Este modelo colaborativo no solo garantiza que las soluciones sean prácticas y viables, sino que también fortalece el tejido social y crea un sentimiento de pertenencia y responsabilidad compartida.

Una visión hacia el futuro

Mirando hacia el futuro, el proyecto Zorrotzaurre aspira a ser más que un ejemplo para la UE. Pretende convertirse en un referente mundial de cómo las ciudades pueden transformarse y adaptarse a la nueva realidad climática. El plan maestro, que aún tiene fases por completar, ya está atrayendo la atención de urbanistas y expertos de todo el mundo. Con conferencias, talleres y visitas guiadas, la isla se está posicionando como un centro de aprendizaje en adaptación climática.

Desafíos y lecciones aprendidas

Por supuesto, como todo proyecto de esta magnitud, Zorrotzaurre ha enfrentado desafíos. Desde cuestiones técnicas hasta preocupaciones sociales y económicas. Sin embargo, cada obstáculo ha ofrecido lecciones valiosas. Por ejemplo, la resistencia inicial de algunos sectores al cambio ha enseñado la importancia de la comunicación abierta y la participación ciudadana. De igual forma, los retos logísticos han impulsado innovaciones y soluciones creativas que pueden ser aplicadas en otros contextos.

Una inspiración para otras ciudades

Zorrotzaurre demuestra que la adaptación al cambio climático no tiene que ser una visión distópica del futuro. Puede ser una oportunidad para reimaginar, reconstruir y revitalizar nuestras ciudades. A medida que más urbanistas, políticos y ciudadanos del mundo miren a Zorrotzaurre, esperamos que vean más que un proyecto bien ejecutado. Que vean una visión de lo que es posible cuando la comunidad, la sostenibilidad y la innovación se unen con un propósito común.

En definitiva, la historia de Zorrotzaurre es una narrativa en desarrollo, un testimonio en tiempo real de lo que significa adaptarse, no solo al clima, sino también a las necesidades cambiantes de la sociedad. Es un llamado a la acción para otras ciudades y comunidades para que empiecen su propia jornada de adaptación, inspiradas por el ejemplo de Bilbao.

Conclusión

El ejemplo de Zorrotzaurre en Bilbao no es meramente una solución puntual a un problema específico, sino más bien una representación palpable de lo que la planificación y visión colectiva pueden lograr en tiempos de adversidad y cambio. Nos encontramos en una época en la que el cambio climático y sus desafíos asociados representan una de las mayores amenazas para la humanidad. Sin embargo, las soluciones a estos desafíos, como demuestra Zorrotzaurre, no siempre provienen de grandes acuerdos internacionales o de vastas inversiones tecnológicas. A menudo, son el resultado de la acción local, informada por el conocimiento profundo de la realidad particular de una comunidad y con un enfoque en la sostenibilidad.

La involucración de la comunidad en el proceso ha sido esencial. No sólo porque garantiza que las soluciones implementadas sean pertinentes y efectivas para las personas que viven y trabajan en la zona, sino también porque sienta un precedente sobre cómo se deben abordar los desafíos globales. El factor humano, ese tejido social que se fortalece cuando se busca el bien común, es vital. Es una recordatorio de que, en el centro de cualquier estrategia de adaptación o mitigación, siempre debe estar el individuo y su bienestar.

Mirar hacia el futuro es más que un ejercicio de previsión; es una necesidad. Los desafíos que se avecinan requieren soluciones visionarias, y Zorrotzaurre ha demostrado que con una planificación adecuada, es posible tener un futuro en el que las ciudades no sólo sobrevivan, sino que prosperen en un clima cambiante. Los obstáculos enfrentados en Bilbao, más que detener el proceso, han sido puntos de aprendizaje, demostrando que la resiliencia no es una cualidad estática, sino que se construye y se refuerza con cada desafío superado.

Finalmente, la historia de Zorrotzaurre no es simplemente un caso de estudio para urbanistas o un proyecto interesante para los entusiastas de la sostenibilidad. Es un llamado a la acción para ciudades de todo el mundo. Un recordatorio de que, independientemente del tamaño, la ubicación o los recursos, todas las comunidades tienen el poder de reimaginar su futuro y adaptarse a un mundo en constante cambio. Es, en esencia, una invitación a soñar y actuar en pro de un mundo más resiliente, sostenible y humano.

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